10 de febrero de 2009

Portaretrato familiar actual

Luego de leer “Money in misery”, (1)un extenso pero muy completo artículo de The Economist que se dedica a analizar a fondo el divorcio en la actualidad, especialmente el binacional, hubo 3 aspectos resaltados en el artículo que me dejaron un mal sabor.


En primer lugar, el interés por el dinero que llena a las parejas actuales. Es como si el ideal de mantener una familiar unida de por vida, para afrentar juntos todos los obstáculos, ya no existiera. Ahora, cuando el marido o la esposa, llega a la quiebra o es despedido de su empleo, situación más factible ahora debido a la crisis económica tanto estadounidense como mundial, el cónyuge que dependía de sus ingresos, tienda cada vez más a abandonarlo. Es más, incluso se afirma que la crisis ha ayudado a las firmas de abogados especializados en divorcios, pues han aumentado el número de casos y por lo tanto las ganancias. Que tristeza que la única razón que una a la mayoría de los matrimonios actuales sea el dinero, factor que termina llevándolos a caros divorcios cuando este se acaba. Luego viene el asunto de los abogados, quienes ahora, por el interés de las ganancias que dejan los divorcios, ya no intentan que las familias intenten conciliarse, sino que tornan el asunto en una alcancía, si les das una millonada de dinero, te ayudan a quedarte con la custodia los niños, con el dinero, incluso en algunos casos hasta con parte las futuras ganancias del otro. Finalmente, me sorprendieron las altas tasas de separación a nivel mundial, como el caso de La Unión Europea, en donde anualmente se registran 875,000 divorcios.

¿Qué puedo decir? Me duele, me duelen los hijos de padres que se separan y se vuelven a casar una y otra vez, en diferentes ciudades, mientras los hijos son siempre objeto de peleas por la custodia, la cuota de alimentación, incluso por el abandono de uno de sus padres. Me duele el estado del matrimonio, la poca capacidad de lucha que tenemos ahora ante las dificultades cuando estamos en pareja. Me duele que se necesiten acuerdos prenupciales para creer que tu prometido no robará tus bienes en caso de un divorcio. Me duele que los abogados tomen como un juego a la familia, que los mismos esposos también lo hagan.

Para concluir un video, una canción que Pink hace dedicada a los hijos de padres separados, basándose en su propia vida. Family Portrait, como se llama el video, nos hacen pensar lo marcados que quedan los hijos de matrimonios que terminan en divorcios. ¿Si quedan tantas marcas, tantos dolores, por qué estamos tratando la familia como un juego de dinero?


Como blogger no me está permitiendo subir el video, aquí esta la url que lleva directamente a éste, inclusive subtitulado en español:



"In our family portrait, we look pretty happy


Lets play pretend, let's act like it comes naturally


Idont wanna have to split the holidays


I dont want two addresses,


I dont want a step-brother anyways


And I dont want my mom to have to change her last name"

No hay comentarios:

Publicar un comentario